Colegio Zazuar

 
 

Educación Infantil - Educación Primaria - Educación Secundaria Obligatoria - Bachillerato

C/ Zazuar, 15-19 ; 28031-Madrid

Teléfono: 913 314 845 - Fax: 913 314 902

e-mail: colegiozazuar@colegiozazuar.com

 

Principal | Arriba | Información | Mapa Web

 

*** CONCERTADO EL SEGUNDO CICLO DE EDUCACIÓN INFANTIL Y TODOS LOS NIVELES DE ENSEÑANZA OBLIGATORIA***

 

XVI CONCURSO LITERARIO
 

 

NIVELES EDUCATIVOS
INSTALACIONES
ACT.COMPLEMENTARIAS
ACT.EXTRAESCOLARES
ACT.CULTURALES
ACT.DEPORTIVAS
SERVICIOS
CURSO ESCOLAR
SECRETARÍA
NUESTROS ALUMNOS
ANTIGUOS ALUMNOS

PRIMER PREMIO DE PROSA DEL PRIMER CICLO DE ESO

 

CORRESPONDENCIA PARA INÉS

Elisa Campos 2ºA E.S.O

 

Querida Inés:

Siento no haberte escrito antes, pero lo cierto, es que aunque lo pensé muchas veces, no pude hacerlo.

Antes de comenzar este largo viaje hacia el infierno, no me dieron tiempo para hablar contigo, ni con los niños; me hubiera encantado deciros cómo me sentí en el momento en que, después de la dura jornada en la mina, a la que nunca pensé que echaría tanto de menos como ahora, entré en casa y encontré aquella carta encima de la mesa, custodiada por dos soldados. Me metieron en un gran camión con más gente: mineros, obreros, todo tipo de personas estaba allí conmigo, con la carta en la mano y dejando caer miradas de odio.

Abrí el sobre y entonces comprendí que la guerra había comenzado y que estaban reclutando a todos los hombres de las comarcas de alrededor.

Emprendimos un largo viaje hasta llegar al campo de batalla; en el camión conocí a un hombre que me habló de su familia, de su mujer y sus dos hijos, tenían la misma edad que los nuestros. Manuel, y yo nos hicimos inseparables, lo cierto es que formamos un buen equipo. Al llegar allí nos encontramos con el caos y el horror, nunca había visto nada igual. Estuvimos combatiendo durante semanas hasta que hirieron a Manuel, no era muy grave, pero debía de estar en el hospital de campaña durante un tiempo. Cada vez que podía, pasaba a verle y le contaba como nos iban las cosas, bueno no sé, le hablaba un poco de todo, para distraerle del aburrimiento de aquella sala. Su dormitorio era grande, había casi cien camas, todas llenas de heridos, el ruido que había era constante y, en ocasiones, desesperante. Había enfermeras y algún médico, pero sobre todo voluntarios que preferían estar allí para no tener que luchar, yo quería ser uno de ellos, pero nunca me lo concedieron porque decían que tenía cualidades para el combate.

Pasaron dos meses hasta que Manuel se pudo reincorporar, entonces estábamos más unidos y confiados, llevábamos allí más de cuatro meses, y aquello no tenía fin, ni se divisaba la salida, todo era un callejón oscuro, que nunca dejaba ver la luz, por mucho tiempo que pasara.

Al final, por las noches, íbamos al campamento a descansar, o como se pueda llamar a eso, mientras, se hacían turnos de entre tres y cinco personas, cada dos horas se cambiaban los miembros de la guardia. Y aquí es donde comienza realmente la historia que yo te quería contar.

Una noche nos tocó a Manuel a otro soldado y a mí hacer el penúltimo turno; el otro soldado se quedó dormido en su tienda y no salió, sólo estábamos Manuel y yo. Estaba lloviendo a cántaros, y la visibilidad que teníamos era bastante mala, pero, en ese momento, no nos preocupaba nada. Manuel me dijo por primera vez que tenía un maravilloso sueño para cuando regresara a su casa, yo no quise decir nada, pues esa fecha, por desgracia, parecía más bien lejana.

De pronto oímos un ruido extraño que nos alertó, nos miramos y nos preparamos para identificar aquel sonido, parecía un cuchicheo entre personas, como un susurro entre los matorrales, además no se veía nada, y nos empezamos a agobiar. Decidimos separarnos, pero la verdad es que, aunque era la opción más correcta, no queríamos hacerlo ninguno de los dos. Me eché andar en la oscuridad, bajo la lluvia cada vez más intensa, sintiendo un cosquilleo que me entró por la tripa, y que fue subiendo poquito a poco hasta llegar a la garganta, donde se convirtió en un nudo, que desató sudores por todo el cuerpo, y ganas de salir corriendo para que me descubrieran y mi pesadilla se acabara junto con mi vida, pero pensé en vosotros y me quedé allí, atento a lo que podía pasar.

Oí un estruendo, enseguida pensé en Manuel, corrí hacia ningún sitio en concreto; desesperado, intentando encontrarlo, y, en ese momento, sentí que algo resbalaba por mi pierna, y después un agudo dolor que me tiró al suelo, aún no sé ni como logré volver al campamento, desde donde me llevaron al hospital de campaña en el cual estaba Manuel, pero mucho más perjudicado que la última vez; tenía la cara quemada y casi todo el cuerpo vendado.

Se nos llenaron los ojos de lágrimas al vernos, pues los dos pensábamos que el otro había muerto. Me contó que aquella explosión le había alcanzado, y que el soldado que debía de estar de guardia con nosotros se había despertado y andaba por allí también siguiendo el murmullo.

A mí me alcanzó la pierna una bala en un mal sitió, según me ha dicho el doctor.

Ahora mientras te escribo la carta, estoy en mi cama del hospital, hay un bullicio tremendo lleno de gritos de dolor y desesperación de otros heridos, pero Manuel duerme. Después iremos a jugar una partida de cartas, es la única distracción que tenemos aquí dentro.

Hace apenas unos segundos, se me ha acercado el médico y me ha dado una mala noticia, Manuel está muy grave, puede que le quede poco tiempo; él sigue durmiendo y el médico me ha encargado la tarea de comunicárselo a Manuel. Mi mejor amigo se muere y no podrá volver a su casa. Nuestros momentos juntos se acaban, sólo serán recuerdos y, lo más importante, no conseguirá ese sueño que con tanta ilusión me contó la noche que nos hirieron a los dos.

Creo que solo le voy a decir lo de mi pierna, me la tienen que amputar.

Han pasado tres días desde que empecé a escribirte la carta, Manuel parece que está un poco mejor, lo de mi pierna le afectó casi más que a mí, pero le he animado para que él también escriba una carta a su familia, creo que debo decirle que le queda poco tiempo, pues sería muy cruel por mi parte callarme, y ver como simplemente su vida se apaga.

Cuando se lo he dicho se me ha echado a llorar, y hemos empezado a recordar todo lo que hemos pasado juntos, desde la primera impresión que nos dimos en el camión, nada más vernos, hasta ahora mismo. Nunca había sentido tanta pena en un mismo momento, ahora él es como mi hermano, y desde que sé la noticia no como apenas ni duermo.

Después de mi operación estoy un poco perjudicado, el médico dice que perdí mucha sangre, pero que todo ha salido bastante bien. Entré en la sala donde me iban a operar sin miedo, y salí de allí sin mi pierna, y sin tener muy claro como debía de actuar ahora. Cuando la enfermera me dejó en mi cama, la de mi amigo estaba vacía. Le pregunté a todo el mundo dónde estaba Manuel, pero nadie lo sabía, hasta que por fin un chiquito joven se me acercó y me dio un sobre con mi nombre. Era una carta de Manuel.

 

Querido amigo:

En este momento estoy solo, y tú no estás a mi lado por primera vez desde que nos conocimos en aquel camión, que ninguno de los dos olvidaremos. Yo no estoy contigo porque no me dejan moverme de la cama, me hubiera encantado estar allí apretándote la mano y apoyándote, aunque creo que lo soportarás muy bien sin mí.

El médico me ha dicho que estoy agonizando y que no me da más de una hora de vida, y estoy empleando mis últimos momentos en dictarle al joven chico, que supongo que te dará la carta, estas palabras; le encargué que si cuando salías de la operación yo ya no estaba, te diera la noticia de mi muerte.

Y ahora te deseo que puedas regresar a tu casa, y que todo te vaya bien, algún día nos volveremos a ver, y todo será muy distinto.

 

Lo cierto, querida Inés, es que la pérdida de Manuel ha sido un gran choque, mi carácter ha cambiado, al igual que mi actitud y la forma en la que veo las cosas. Vuelvo a casa y, después de tanto de tiempo, se me hace muy raro salir del bullicio del hospital y reencontrarme con las personas a las que más quiero.

 

Espero verte pronto.

José

 

 

Web actualizada el jueves, 01 mayo 2008 a las 21:06 horas

 Sugerencias u observaciones acerca de esta web a: webmaster@colegiozazuar.com

Página optimizada para IE 6.0 o superior con una resolución de 800 x 600

 © Colegio Zazuar 2003